viernes 05 de junio del 2026
ACTUALIDAD Ayer 17:11

“Siento que será una gran aventura”

Jime Sabaris presentó a Augusto, su segundo hijo.

Lic. Victoria Rapetti

La maternidad volvió a encontrar a Jimena Sabaris, pero esta vez desde un lugar muy distinto. La intensidad, los miedos y el vértigo de la madre primeriza quedaron atrás para darle paso a una versión más serena, más consciente y también más segura de sí misma. Con la llegada de Augusto, la comunicadora descubrió que muchas veces el segundo hijo no trae menos desafíos, pero sí más herramientas para transitarlos. Junto a su pareja, Eduardo Sasson, formaron un equipo sólido y amoroso donde también tiene un rol clave Lolo, el hermano mayor que vive esta nueva etapa con una ternura que emociona. Próximos a mudarse a su primera casa propia —un proyecto cargado de significado personal y familiar— Jime atraviesa uno de los momentos más felices de su vida. Lejos de las luces de canal 4, posó junto a sus dos varones y habló de maternidad, red de apoyo, crianza y de esa sensación nueva de sentir que, de alguna manera, ya tiene todo.

Jimena Sabaris junto a sus hijos Lolo y Augusto

   —Augusto llegó para agrandar una familia que ya se veía muy unida. ¿Cómo vivieron esta nueva llegada y qué cambió en la dinámica de la casa?

   —La vivimos de una forma muy distinta a la llegada de nuestro primer hijo. Las mujeres solemos vivir el primer puerperio de forma arrolladora —al menos fue mi caso— con una nueva realidad que te da vuelta el mundo. Esta vez tuve uno mucho mejor porque ya sabía lo que iba a pasar. Me preparé diferente, sabía cuándo pedir ayuda, y el equipo en casa ya estaba armado. La recuperación de esta cesárea también fue mucho mejor para mí. Además, tenemos una familia que nos apoya siempre y, sobre todo, agradezco a la vida tener a mi mamá, que se jubiló hace poco, y está para nosotros de forma incondicional. Es mi sol.

   —¿Se siente una mamá más relajada y canchera que con Lolo?

   —Mucho más sin dudas. Es cierto que el trabajo se multiplica, pero ya no hay sorpresas con un bebé. Ser primeriza es cargar con una mochila enorme de miedos, incertidumbres y realidades nuevas que ya transité.

   —Hoy es mamá de dos varones. ¿Qué le despierta eso?

   —Me encanta ser mamá de varones. Ya siento que va a ser una aventura tremenda. Es una responsabilidad grande en cuanto a qué hombres serán mañana: haré todo lo posible para que sean respetuosos, sensibles y empáticos.

   —¿Cómo vio a Lolo convertirse en hermano mayor?

   —Es realmente hermoso. Yo tenía muchos miedos durante el embarazo, sobre todo por cómo reaccionaría Lolo al ver que ya no era el único que recibía atención y amor, pero me sorprendió para bien. Obviamente expresa sus sentimientos de forma intensa porque tiene dos años y medio, pero es impresionante el amor que le da a su hermano. Desde que lo vio por primera vez, está siempre dándole besos, abrazos, pregunta por él y quiere ayudar a cuidarlo. Nació en Lolito un amor digno de emocionar a cualquiera que lo vea. También creo que la preparación que hicimos durante todos los meses previos fue clave.

   —¿Cuáles son los momentos que más disfruta?

   —Disfruto mucho jugar con Lolo, charlar con él —tiene súper desarrollada la parte comunicativa para su edad—, hacer chistes y reírnos juntos. Soy testigo de que el tiempo vuela y de que cada etapa es tan fugaz, que aprendí a vivir todo desde un lugar mucho más presente. También disfruto situaciones que quizás en otro momento me habrían estresado. Por ejemplo, haciendo dormir a los dos a la vez, súper agotada, pero al mismo tiempo agradeciendo tener un bebito dormido en el pecho y otro dándome la mano al costado. Sentir que tengo todo en la vida y que ya no puedo pedir más nada. Es una sensación inexplicable.

   —Está atravesando un gran momento profesional y mucha exposición en televisión. ¿Cómo se reorganizaron las prioridades y los tiempos desde que agrandaron la familia?

   —El trabajo para mí es clave. Además de ser una fuente de ingreso para el hogar, es motor de lo que soy y de la mujer y comunicadora que aspiro a ser. Sé que siempre voy a apostar a mi crecimiento, pero al mismo tiempo, la familia es prioridad. Entonces, si tengo que bajar un cambio para poder dedicarle el tiempo que necesita, lo voy a hacer. Canal 4 es mi segunda casa y siempre me acompañan en mis procesos personales. También tengo la suerte de trabajar con redes sociales y de que muchas marcas apuesten a colaborar conmigo, así que son tiempos de adaptación.

   —Con Eduardo parecen tener una dinámica muy compañera y moderna en la crianza. ¿Cómo se complementan ustedes como mamá y papá?

   —Hemos armado un muy buen equipo. Edu trabaja muchas horas fuera de casa, entonces cuando vuelve le gusta hacerse cargo de esos momentos pequeños pero importantes. Los fines de semana siempre intentamos hacer planes con amigos que tienen hijos, o con los abuelos y tíos, para que Lolito disfrute a pleno del tiempo en familia. También organiza actividades de padre e hijo, tanto para afianzar su vínculo como para darme tiempos de descanso a mí, algo que valoro muchísimo. Además, tratamos de tener, cuando se puede, planes de pareja, y para eso, nuevamente, la red de apoyo que tenemos alrededor ha sido fundamental. Edu es un padre súper cariñoso, responsable y divertido, y estamos aprendiendo juntos en este nuevo mundo de ser padres de dos. Es un gran desafío, pero también algo muy gratificante.

Jimena Sabaris junto a sus hijos Lolo y Augusto

   —¿Es verdad que pronto se mudan a una casa propia?

   —¡Estamos por mudarnos! Ahora estamos planificando el diseño de nuestra nueva casa, por la que trabajamos muchísimo para poder concretarla. Para mí es un sueño cumplido poder decir “mi casa”. Mis padres toda la vida tuvieron que alquilar. Por distintas situaciones familiares y económicas nos mudamos muchísimo: crisis, cambios laborales. Una vez hice la cuenta y me mudé 18 veces en 36 años de vida. Como muchísimos uruguayos, nunca había tenido la posibilidad de disfrutar algo propio. Igual no lo veo como algo negativo, ya que también me dio herramientas: aprender a adaptarme a los cambios, no ser tan apegada a lo material, y entender que el hogar muchas veces pasa más por las personas que por el lugar. Pero hoy, gracias a la familia que formamos con Edu, ese anhelo que siempre tuve se vuelve real. Y me hace muy feliz.

Fotos: Mayu Capote. Texto Victoria Rapetti. Peinado y maquillaje: Fernanda Barreto para Lupenni Estudio de Maquillaje. Locación: Estudio Mayu Capote.

 

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