viernes 11 de septiembre del 2026
NUEVA EDICIóN Hoy 13:56

"La maternidad es una bendición"

Andy Vila posó para CARAS en una tierna producción junto a sus hijos Emma y Mateo. Dice sentirse agradecida por ser mamá, y la emociona imaginar una relación entre los hermanos de mucha unión y compañerismo.

Dice que al ser madre descubrió una nueva versión de sí misma. A punto de cumplir 40 años, Andy Vila atraviesa una etapa de plenitud en la que combina nuevos proyectos, trabajo y una maternidad que hoy ocupa un lugar central en su vida. Radicada en Punta del Este, donde encontró un ritmo más sereno pero no menos activo, continúa siendo una de las comunicadoras uruguayas con mayor presencia en redes sociales. Mamá de Emmita (3) y de Mateo, de tres meses, compartió con CARAS la intimidad de esta nueva etapa: las mañanas junto a sus dos “cachorros”, el desafío de criar a dos hijos pequeños y la emoción de ver nacer entre ellos un vínculo de hermanos lleno de amor y ternura.

ANDY POSÓ JUNTO A EMMITA Y MATEO

—¿En qué momento de su vida llega Mateo?

—Me agarra en un momento en el que ya estaba sacando un poco la cabeza con Emmita, porque está más independiente y ya duerme ocho horas de corrido. Amo el colecho y me encanta despertar con mis cachorros. No soy de las que tienen una estructura de que cada uno tenga que dormir toda la noche en su cuarto; prefiero que todo fluya naturalmente. Cada uno tiene su forma y creo que los padres siempre hacemos lo mejor. Ahora las noches vuelven a ser un desafío, pero también estoy mucho más canchera con Emmita. No quiero perderme nada de ella. Me gusta estar de mañana para prepararla para el cole, acompañarla, y que no sienta que con la llegada del bebé, dejé de estar.

—¿Cómo está Emmita?

—Emmita es muy maternal, siempre lo fue. Jugaba a los bebotes y, de repente, le llegó un bebé de verdad. Las primeras noches fueron muy intensas. No se dormía porque estaba sobregirada, no podía creer que tenía un bebé en casa y quería agarrarlo todo el tiempo. Fuimos hablando con ella y ahora lo resolvimos teniendo momentos en que puede agarrarlo, pero no cuando ella quiere. Buscamos que tenga su momento a la mañana, cuando llega del jardín y a la nochecita.

—¿En qué aspectos se siente más canchera ahora con la experiencia?

—Me siento mucho más canchera en todos los sentidos, porque sé que estos momentos van a pasar, los más difíciles y también los más lindos. Todo pasa rápido. Haber pasado por ahí hace que nada sea muy tremendo y sí mucho más consciente para poder disfrutar. Lo vivo como una bendición. Todo pasa a otro plano y hay menos estrés. Con Emmita tenía más incertidumbre: si iba a poder dar la teta, un montón de cosas. Cada vez más me parece un milagro esto de ser mamá, y estoy cada vez más agradecida. Sé todo lo que conlleva y lo que tiene que pasar para que nazca un bebé. Así que no hay espacio para quejas.

ANDY POSÓ JUNTO A EMMITA Y MATEO

—¿Reflexiona sobre eso o es algo que le va saliendo espontáneamente?

—La maternidad fue una búsqueda y una decisión, pero sí me sorprendió la Andy que encontré. Nunca había soñado con ser mamá, fue algo que se dio naturalmente. No sabía cómo iba a ser como mamá. Pero fue una gran sorpresa encontrar a una mujer y a una mamá que me gusta. También me gusta el momento de mi vida en el que llegó.

Mis sueños siempre estuvieron relacionados con lo profesional y con viajar. Trabajé muchísimo desde muy chica para cumplir esos objetivos, pero nunca imaginé que mi sueño más grande iba a ser la maternidad. Cuando miro todo lo que me pasó, siento que lo más grande fue ser mamá. Cumplí un montón de objetivos y sueños profesionales, pero hoy todo pasa a otro plano.

—¿Qué cosas la sorprendieron?

—Creo que cuando adopté a Jenga, mi perro, sin saberlo, se despertó algo en mí. En otro momento de mi vida era yo, yo y yo. Eran mis tiempos, mi libertad. Hoy, si bien siento que sigo siendo libre, mi prioridad es la maternidad. Mi día empieza en función de ellos. Eso te diría es lo que más me sorprendió.

—¿Y Emiliano, su pareja?

—A Emi también lo sorprendió. Así como yo no me imaginaba tanto en ese rol, tampoco lo imaginaba a él, porque siempre fuimos muy independientes y respetamos mucho los tiempos del otro. Llevamos 14 años juntos y nunca fuimos una pareja de seguir estructuras convencionales. Pero, especialmente a partir del año de Emmita, cuando empezó a interactuar más, fui descubriendo su vínculo con ella. Hoy es un padre increíble, no podría haber elegido mejor. La conexión de la madre quizás es más instantánea, pero con él se fue construyendo y ahora tienen un vínculo hermoso.

—¿Y cómo es Mateo?

—Es un bombón, estoy como loca. Cuando estaba embarazada pensaba que si era nena iba a ser lindo para que jugara con Emmita, pero cuando me dijeron que era varón lo sentí como una experiencia nueva. Y ahora estoy fascinada. Me generó un amor enorme desde el primer momento, fue amor a primera vista. Tiene su carácter, sobre todo cuando tiene hambre, pero cuando está satisfecho es muy simpático, se ríe e interactúa muchísimo. En estos primeros meses trato de estar mucho con él, y sobre todo, responder a lo que necesita.

—¿Cuáles son los momentos que son “la foto perfecta de su día”?

—Cuando me despierto y estoy con ellos. Esa es la foto que no me quiero perder nunca. También está el caos, obviamente, pero el momento que más disfruto son las mañanas, con los dos calentitos en la cama como dos cachorros.

—¿Cómo se imagina a los dos en un futuro?

—Me encantaría que sean hermanos muy unidos como yo soy con mis hermanas. Que puedan compartir la vida. No yendo tan lejos: que empiece a gatear Mateo y que Emmita juegue con él me enternece de solo imaginarlo. Verlos interactuar sería lo máximo, debe ser hermoso.

—¿Cómo está viviendo esta nueva etapa en lo laboral, con dos hijos tan chicos?

—Al ser independiente, nunca dejé de trabajar. Me organizo los tiempos y sigo trabajando mucho con redes sociales y marcas, principalmente desde mi rol de comunicadora en mis propias plataformas. También sigo desarrollando proyectos como Transformando Casas, que empezamos el año pasado junto a Vero Astariz y ya estamos trabajando en la tercera edición. Siempre hay algo dando vueltas, aunque todavía no hay nada concreto. Hace tres años y medio que no estoy en televisión, pero siempre tengo ganas de volver, ya sea TV o streaming. Me encanta la comunicación y, por supuesto, la televisión. Pero estoy tranquila, dejando que las cosas se den y disfrutando este momento, sin apuros ni presión.

—Con un bebé tan chico y toda la sensibilidad a flor de piel, ¿las historias de mamás con niños son las que más le llegan al corazón?

—Sí, sin duda. Me llegan mucho sobre todo las historias de situaciones vulnerables. Esto surgió también desde ese lugar: usar mis redes como puente entre una marca que quiere ayudar y una persona que necesita algo. Así nació de a poco, hasta encontrar una dinámica que es un ganar-ganar para todos: la persona recibe lo que necesita, la marca tiene su retorno y yo puedo aportar desde mi lugar. La verdad es que me hace muy feliz y me llena el corazón.

—¿Cree que cambió la manera de criar respecto a generaciones anteriores? ¿Siente que hoy es posible encontrar un equilibrio distinto entre el trabajo y la maternidad?

—Es muy diferente a cómo se criaba antes. Poder trabajar y, aunque no pares nunca, estar en casa, genera una dinámica distinta. Hay mucha más presencia, tanto de la madre como del padre, sobre todo después de la pandemia y del trabajo online. Emi trabaja desde casa para Estados Unidos. Antes iba a la oficina, y por nuestra realidad, hubiese sido diferente la paternidad. Ahora puede estar en cosas tan simples como un evento para padres en el jardín, que quizás se hubiese perdido trabajando en una oficina en Montevideo. Creo que una de las pocas cosas buenas que nos dejó la pandemia fue entender que la presencialidad no tiene por qué ser obligatoria. En mi caso, las redes me permiten manejar mis horarios y estar muy presente. Eso también fue parte de mi decisión de venir a vivir a Punta del Este.

ANDY POSÓ JUNTO A EMMITA Y MATEO

—¿También está invirtiendo en propiedades?

—Los ahorros que tenía los usé para comprar una propiedad y transformarla, y ahí empezó un poco todo lo que hago hoy. A partir de esa experiencia descubrí cuánto se puede cambiar un espacio con pequeños detalles y eso me encantó. También tiene que ver con mi perfil de emprendedora: me gusta probar cosas nuevas y descubrir nuevos caminos más allá de mi carrera de comunicadora.

Fotos: Pablo Kreimbuhl. Texto: Victoria Rapetti. Maquillaje y peinado: Victoria Torres @victoriatp_; Locación: THE GRAND HOTEL. Agradecimientos: Ropa: Ame Petite Atelier @Ame_petite_atelier y Pima Cuero @Pima_cuero; Calzado: Nina B @ninabshoes.

 

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