sábado 15 de junio del 2024
EXCLUSIVO CARAS 09-12-2021 14:35

"Servir a los demás le da sentido a mi vida"

El "gordo" Verde, un joven cura inspirador. A horas de la final de Masterchef compartimos esta charla exclusiva. Galería de fotosGalería de fotos

Estamos a solo horas de la gran final de Masterchef Celebrity y Juan Andres Verde es uno de los finalistas junto a Paula Silva. Para conocer un poco más al carismático "Gordo Verde" compartimos esta íntima conversación que tuvo con CARAS, en exclusiva.

Recorre a caballo, en su camioneta “la tordilla” o a pie distintos ba- rrios carenciados; usa las redes sociales y hasta aceptó participar en el reality “Masterchef Celebrity”, pero todo con un mismo objetivo: transmi- tir la palabra de Dios y llegar a más gente. “El mensaje es el mismo de siem- pre, lo que cambia es la forma de comu- nicarlo, acomodándonos a los tiempos de hoy”, dice Juan Andrés Verde, más conocido como “Gordo” Verde. El joven, que fue rugbier, y dejó todo pa- ra seguir a Jesús, quiere entusiasmar a jóvenes y adultos a agradecer el don de la vida, a ser más empáticos con el prójimo, buscando dejar huella para sentirnos plenos y felices. CARAS lo acompañó al barrio Santa Eugenia donde se realiza una preciosa movida para ayudar a las familias a vivir de una forma más digna, construyendo casas contenedores, además de brindarles un gran apoyo emocional; y compar- tió una charla a corazón abierto.

—¿Cómo surge la idea de colaborar en el barrio Santa Eugenia?

—Cuando el cardenal Sturla me manda a la parroquia Stella Maris, en el corazón de Carrasco, me pregunté cómo hacer para llegar a los más necesitados con la ayuda de los jóvenes de esta parroquia. Y desde hace 5 años, acompañados de las mujeres de “Plato Caliente” que ya estaban participando en el barrio, empezó esta movida tan linda. La capilla se construyó con los vecinos del barrio que se sienten muy orgullosos. Hay además un programa misionero que tiene: apoyo escolar y oratorio afectivo para niños; la celebración de la palabra para los adultos, para compartir la fe en la capilla; el taller de lectura y escritura para adultos; y por último, el grupo Cirineos, relacionado a la construcción de los hogares contenedores como una solución transitoria para vivir más dignamente y salir adelante. Arrancamos poniendo unos cobijos, unos galponcitos de lata, en los que llegaron a vivir niños recién nacidos. Para que tengas una idea, 150 jóvenes trabajan en el proyecto Santa Eugenia. Arrancamos con 40 cobijos y pasamos a los hogares contenedores que tienen 2 dormitorios, un baño completo, eléctrica, sanitaria y una cocina. Ya entregamos a 30 familias en lo que va del 2021. Cada uno cuesta 8500 dólares y estamos haciendo una movida para llegar a cubrir a las familias que viven en situaciones más precarias. Nos gustaría generar un modelo que se pudiera replicar en otros barrios.

—En diciembre de 2021 se cumplen 4 años de ser cura. ¿Siente que encontró la misión en su vida?

—Siento que ser cura es lo mejor que me pasó en la vida. Haber experimentado el llamado de Dios para seguirlo y servir a mis hermanos es algo que me hace sentir pleno como persona. Con la selección Sub 20 de rugby supe ponerme la camiseta celeste para representar a Uruguay, pero cuando me tocó ponerme la casuya —que es el ornamento del cura— sentí que esa celeste se agrandaba y se hacía universal. Es un sentimiento difícil de explicar. Y si bien yo quizás soy más mediático, te podría nombrar muchos curas uruguayos que de forma silenciosa y mucho menos visible hacen cosas grandiosas, tales como Cheba, Lucho, Matías, Nacho Rey, entre otros. El papa Juan Pablo II decía que la Iglesia es como entrar a la heladería, donde hay muchos sabores, y eso hace que la heladería sea rica en cuanto a la diversidad. En la Iglesia hay diversos caris- mas. Quizás a muchos les guste que yo sea mediático y a otros no, pero lo que hago es por Cristo y para Cristo buscando llevar su mensaje, acomodándonos a los tiempos de hoy, que me parece fundamental. El mensaje es el mismo de siempre, lo que cambia es la forma de comunicarlo, buscando lograr empatía.

Juan se mostró muy preocupado por la alta tasa de suicidios en jóvenes y pide que abran su corazón y le den una oportunidad a Dios para encontrar esperanza.

—Las redes es un lugar donde comparte la palabra de Dios a través de obras que se hacen, historias de personas que se cruzan en su vida y que le enseñan algo. ¿Es una forma de llegar a más gente y sobre todo a los más jóvenes?

—A mí me motiva mucho un evangelio que dice que Jesús pide que seamos sal y luz del mundo. Y eso me interpela. Si vas a dar limosna me parece bien eso de que tu mano derecha no sepa lo que hace tu mano izquierda, pero si estás misionando o buscando dar a conocer la palabra de Dios a través de una estrategia de comunicación, es importante que la luz brille, porque sino hay oscuridad. Y es un desafío lograr un equilibrio en el con- tenido de lo que uno muestra. Si bien yo no aparezco mucho en las redes, en Instagram, si vos aparecés, se multiplica el mensaje, entonces si bien no es lo que más me gusta, es una estrategia para que el mensaje llegue a más gen- te. Hay quienes lo entienden y otros que no. Yo me siento un privilegiado y un agradecido a Dios del don de la fe, de la vida y de la vocación sacerdotal. Rezo mucho para que sean más jóvenes que escuchen la voz de Dios por- que a mí esto me hace muy feliz. Entiendo que no todos tienen que ser curas o monjas, pero sí que nos animemos a cuestionarnos para qué estamos en este mundo. Creo que todos tenemos una misión en esta vida y que vamos a ser felices en la medida que descubramos para qué estamos acá. De hecho, somos felices cuando dejamos huella, cuando servimos, cuando nos damos cuenta que nuestra vida tiene sentido. Y eso es lo que le dio Jesús a mi vida. Lamentablemente hay una pandemia silenciosa en nues- tro país, de la cual se habla poco, que es el suicidio. A mí como cura me toca acompañar y es terrible. El índice de suicidios en jóvenes del año pasado a este creció un 45%, es una locura.

—¿Y por qué cree sucede esto?

—Creo que hay menos tolerancia a la frustración. Nuestra generación está acostumbrada a querer todo ya, y si la satisfacción o la felicidad no me llegan ya mismo, parecería que no estamos preparados para aguantarlo. Hay falta de sentido de vida y falta de esperanza. Hay que entender que es- tamos acá de paso, que hay que dejar todo en la cancha, que la vida es divi- na y que hay que aprovecharla. Pero que también nos espera el cielo.

—¿Qué consejo le da a un joven para que encuentre sentido a su vi- da?

—Mi consejo es simple, que le abra el corazón y le de una oportunidad a Dios, solo una. Le damos chance al alcohol, a la droga, a multiplicar las chances de placer de diferentes for- mas para lograr felicidad, y cuando tocás fondo, recién ahí le das chance a Dios. Creo que si le das una oportunidad antes, muchas cosas pueden cambiar. Cuando uno se encuentra con Dios se encuentra con una roca firme donde apoyarse y levantarse una y otra vez.

CARAS recorrió con el “gordo” Verde el barrio Santa Eugenia, donde junto con jóvenes de la parroquia Stella Maris ya han entregado 30 casas contenedores, además de construir con los vecinos una hermosa capilla.

—Quienes lo conocen dicen que es más feliz haciendo felices a los demás que buscando su propia felicidad...

—Eso lo dijo Tincho, mi mejor amigo. Mi felicidad más grande está en descubrir que otras personas que me cruzo son felices. Experimenté que cuando uno le abre el corazón a Dios, esa felicidad llega. Pero llega porque la alegría se agranda y la tristeza es más llevadera. Con Dios no se solucionan todos los problemas, no parás de sufrir, pero con él todo es posible y el cuarto oscuro se convierte en luz,y ahí está el gran cambio.

—¿Qué nos falta para lograr ser una mejor sociedad?

—Los uruguayos en general cuando las papas queman sabemos estar, y lo hemos demostrado. Pero podemos crecer aún más como sociedad poniendo de moda los buenos valores, aun cuando las papas no queman.

—Hablemos de Masterchef. ¿Era de cocinar con amigos o en familia?

—Mi experiencia de cocina era en los campamentos, cocinando comida de olla, guisos, parrilla, hamburgue- sas. Un plato que me gusta mucho es el strogonoff, pero no he tenido la oportunidad de hacerlo aun.

—Ya lo habían invitado a participar el año pasado, ¿por qué aceptó esta vez?

—Sí, el año pasado renuncié por tener miedo a la sobre exposición, a no estar a la altura, a hacer el ridículo, además que creí que no era el momento. A mí me pesa mucho la palabra celebrity. Ahora acepté para darle visibilidad a la obra del barrio Santa Eugenia y donar lo que cobro como cualquier participante para crear más hogares contenedores. Desde que estoy en el programa la respuesta ha sido mucho mayor. Si bien no estoy acostumbrado a este tipo de programas, la producción cuida todos los detalles, son respetuosos, muy humanos y divertidos.

—¿Aprendió a cocinar algo más?

—Sí, estoy aprendiendo muchísimo. Estelita Alonso es la mamá de unos amigos que junto con su hija Maca me han dado una mano increíble. En las redes está como Estelita Gourmet, y me ha ayudado y enseñado mucho. Cuando uno tiene un sueño, un porqué y un para qué, el esfuerzo vale mucho más. ¡Hasta tuve clases de cocina de 11 a 12 de la noche!

—Se reeditó su segundo libro “Entre amigos” y está escribiendo un tercero...

—Sí, ha sido un éxito la reedición y ha llegado a un público nuevo que no lo conocía. El libro cuenta cómo cada uno desde su lugar puede transformar la realidad. Son historias que inspiran. Y el tercer libro va a tener historias más profundas y reveladoras.

—¿Qué significa su clásica frase “Hasta el cielo no paramos”?

—Esa frase es marca registrada del gordo Verde (risas). Es una invitación a apuntar alto, a levantar la mirada. Significa que estamos acá no solo para ser buenos tipos sino santos. buen tipo hace muchas cosas buenas, pero el santo, de todas esas cosas buenas, trata de hacer lo que Dios le pide. Yo jamás dejo de apuntar al cielo y de aspirar a esa santidad, que no se trata de ser perfecto sino de seguir los pasos de Jesús.

—¿Cómo le gustaría que lo recordaran?

—Como un amigo de Jesús y como el cura campechano cercano al que lo necesita.

Fotos: Pablo Kreimbuhl. Texto: María Noel Álvarez.

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