sábado 01 de octubre del 2022
EXCLUSIVO CARAS 18-07-2022 10:33

Angela Blones: "Me gusta potenciar a otras personas"

Es venezolana, comunicadora, conferencista y asesora desde su Instagram a sus más de 100 mil seguidores a mejorar su marca personal. Vive con su marido en Montevideo y sueña ser mamá.

Alejandra Volpi

La conferencista y comunicadora venezolana especializada en branding, Ángela Blones, tiene entre sus proyectos a largo plazo escribir un libro y ser mamá. Pero de inmediato, trabaja en cambios en su alimentación y en cómo adaptarse a vivir en un coliving. Lo suyo es compartir contenidos valiosos a través de su Instragram que es seguido por 105 mil personas y potenciar las habilidades de sus clientes. Llegó a Uruguay en 2017 debido a que su esposo, Leonardo Garher, recibió una propuesta laboral que lo trasladó desde Caracas al departamento de Salto, sin escala. Allí, vivieron nueve meses hasta que ella empezó a sentir que no era el lugar adecuado para desarrollarse profesionalmente, y se mudaron a Montevideo. En su Instagram, Ángela da consejos muy útiles: “puedo todo, pero no al mismo tiempo”, “recuerden que no se trata de algoritmos, sino de personas” y, hasta a veces, confiesa angustias que amortigua con “una lloradita” para seguir adelante. Haber emigrado la hace sentir una persona diferente. “Cambiar de país te da un aprendizaje nuevo de ti mismo, porque te ves y te reconoces fuera de tu entorno, de lo que crees que es tu red de seguridad, ha sido un cambio hermoso, siento que es una evolución de la vida que tenía antes”, explica a CARAS. 

Blones es embajadora de varias marcas importantes en el mercado vinculadas a la belleza y la indumentaria, brinda asesoramiento en branding y en cómo potenciar la marca personal, pero además, es una conferencista talentosa que recientemente ofreció online su “Efecto Rockstar” y una exposición presencial que fue aplaudida de pie en la feria “Fórmula”. Con gran carisma, comparte herramientas de marketing aplicables a las redes sociales con un lenguaje y ejemplos accesibles para quienes incluso nunca escucharon antes la palabra “branding”, y puedan aprender cómo desarrollar su marca personal. “A mí me gusta potenciar las habilidades de otras personas, ver lo lindo que tienen para explotar. La gente cree que el trabajo en redes sociales, el branding y el marketing es bastante egocentrista, pero no, necesitas mucha autoestima, paz y conexión para poder entregarle al mundo lo que realmente haces bien”, cuenta mientras almuerza una sopa y una ensalada verde que forman parte de su nueva dieta. 

   —¿Por qué muestra en su Instagram momentos en los que está vulnerable?

   —Porque a nadie le gusta conectarse con algo que no existe o es muy distante, siento que cuando conoces a alguien desde su intimidad y sus valores, es más fácil decir “esta es la persona con la que yo quiero trabajar, comprarle ese curso o básicamente compartir”. Me muestro desde diferentes lugares porque yo no soy solamente mi trabajo, y creo que eso es algo que todo el mundo debería aceptar, no somos solo lo que hacemos o lo que estudiamos. En Instagram es muy importante mostrar nuestros valores, si aportamos o no a la sociedad y desde qué lugar. 

   —¿Por qué decidió mudarse a un coliving?

   —Porque soy freelance y es un trabajo durísimo, necesitaba cierta estructura en mi vida, tenía cinco años trabajando en mi apartamento hermoso, que amé muchísimo, pero buscaba un cambio. Acá tengo varios espacios que me inspiran a trabajar y crear. Es importante diseñar mi propio estilo de vida sin necesariamente seguir el que nos dijeron que debía ser: te casas, tienes hijos, te gradúas, tienes una casa, no es así para todos. 

   —¿Cuántos años lleva en pareja?

   —Tenemos seis años juntos, cinco de casados y seis desde que nos conocimos. Nos casamos en Venezuela dos semanas antes de venir a Uruguay, todo se dio muy rápido. Hicimos una fiesta de despedida y de casamiento a la vez, fue bien sencillo, no fue gran cosa, todavía está en deuda la boda eclesiástica. Me interesa enlazarnos espiritualmente a pesar de que ya compartimos todo. Me hace ilusión tener ese momento en mi vida.

   —¿Con vestido blanco?

   —Quizás no con canutillos y brillantes, un vestido blanco con los pies en la arena en una playa puede ser, pero lo más importante es volver a recordar que somos una pareja.

   —¿Qué rol cumple su marido en lo que hace?

   —Leo es básicamente el que se encarga de las alianzas, los contratos. Hay gente que piensa que no es bueno trabajar con la pareja pero procuramos formas de desconectarnos del trabajo también. Es una contención importante para mí, sobre todo cuando llega “la impostora”. El síndrome del impostor es esa sensación que te dice que no eres suficiente, que deberías saber más, es el miedo a enfrentar cosas que quieres hacer y que sabes que tienes la posibilidad, pero te dices “mejor no”, nos pasa a todos.

   —¿Cómo se batalla?

   —Lo más importante es estudiar. Todas las carreras requieren de formación permanente. Hay que cultivar las habilidades, cuanto más vas aprendiendo, menos sientes eso de no ser suficiente.

   —¿Cómo llegó Frida a su vida?

   —Yo digo que nos salvó. La emigración no fue nada sencilla, pasé tres meses de depresión y no sabía lo que era eso, hasta que emigré, conocí el invierno, las heladas, tener frío y no tener ropa apta para abrigarme pensando que un bucito me iba a servir, estar lejos de los míos. Al mes de estar en Salto, le dije a Leo que necesitaba compañía porque él viajaba mucho por su trabajo, fuimos a un refugio de animales y vimos a esta cosita chiquitita. La adoptamos y mi vida cambió, dejamos de ser una pareja para convertirnos en una familia. No quiero decir que es nuestra hija pero es nuestra responsabilidad más importante.

   —¿Desea tener hijos?

   —Sí, por supuesto. Todos los trabajos que estoy haciendo en mi bienestar y mi salud son porque eventualmente quiero tener un bebé, nos encantaría. Quiero cultivarme como persona, crecer, para poder aportarle algo más de lo que ya conozco, cambiar cómo me estoy alimentando, mis costumbres de consumo. Yo creo que en unos dos años estaremos listos. 

   —¿En qué consiste su cambio en la alimentación?

   —Soy hipotiroidea y es una condición que altera la forma en la que asimilo las cosas. Hace un año y medio bajé diez kilos, la vida me llevó a reconceptualizar y a desaprender el concepto de belleza que tenía, fue cuando me hice la explantación de prótesis y la mastopexia. Fue importante reconocer que necesitaba ayuda. Tengo un psicólogo, un médico, una nutricionista y a Leo, que me están ayudando a cambiar mi estilo de vida. Porque a pesar de que estaba tomando la pastilla T4, sentía que no estaba haciendo nada más, y una pastilla no es un milagro. Estoy probando tener una vida con un consumo más consciente, sin harinas, azúcar, lácteos y proteína animal por un tiempo.

   ¿Cuál es su meta máxima?

   —Quiero escribir un libro pero no sé cuándo aún. Se puede querer hacerlo todo pero no todo al mismo tiempo, es bueno reconocerlo.

 

Fotos: Pablo Kreimbuhl. Texto: Alejandra Volpi. Agradecimientos: Opa Coliving; Asesora de Estilismo: Martina Rial.

 

Angela Blones en una entrevista exclusiva

Angela Blones

Angela Blones en CARAS

 

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