martes 16 de abril del 2024
EXCLUSIVO CARAS 13-12-2022 16:01

Emmanuel Gigliotti presentó a su familia en CARAS

Tras coronarse campeón uruguayo, el jugador tricolor, que renovó por un año más su contrato, contó que está feliz de vivir en Uruguay, ya que tienen mejor calidad de vida y pueden disfrutar de las playas. Dice que su esposa Tamara es una compañera de fierro y que siente orgullo de la familia que formaron.

Llegó a Uruguay a comienzos del 2022 para sumarse al Club Nacional de Football, y rápidamente se ganó el cariño de los uruguayos. Emmanuel Gigliotti, una de las figuras indiscutidas del equipo tricolor, recibió a CARAS en su casa tras haberse coronado campeón uruguayo, y posó con sus dos grandes amores: su esposa, Tamara Ciaschini, y su hija de un año, Vida. En una cálida entrevista, el jugador aseguró que le da mucha felicidad que su familia lo acompañe en este lindo momento profesional, y que le gusta aprovechar el lugar que ocupa, para ayudar a quien más lo necesita, además de transmitir mensajes positivos que aporten a mejorar la sociedad en la que vivimos.

 

Emmanuel dice que su hija le enseña cada día que se puede ser feliz todo el tiempo

 

   —¿Qué le gustó de la propuesta para aceptar venir a Uruguay?

   —Lo primero que me gustó fue el país porque estoy cerca de Argentina, sumado a que desde hace un tiempo Uruguay está recibiendo a muchos argentinos. Me pareció que era una buena opción por la calidad de vida, sumado a que tengo un montón de amigos uruguayos con los que jugué que me han hablado maravillas del país. Y con respecto a Nacional, a mi edad, que tengo 35 años, poder seguir jugando en un club grande del continente, es algo que me atraía mucho. Además, hoy las decisiones las tomo teniendo en cuenta también a mi familia.

Emmanuel Gigliotti, su esposa Tamara y su pequeña hija.

   —¿Cómo es la vida de ustedes en Uruguay? ¿Qué disfrutan de hacer?

   —Si bien a mi señora le gusta salir un poco más, yo soy más casero, al ser nuevos en la ciudad y tener una hija chiquita, estamos mucho más en casa, nos alternamos para cuidarla y estar siempre con ella. Cuando vivíamos en México íbamos juntos al gimnasio, al cine, salíamos a comer más afuera, pero ahora con la nena es más difícil. Por suerte, desde que arrancó el jardín está en contacto con otros niños y eso es bárbaro. 

   —Se los ve también hacer varias actividades al aire libre, salir con sus perros…

   —Es que Uruguay tiene la ventaja de que tiene playas por todos lados. En Buenos Aires tenés que manejar cuatro horas para irte a una, en cambio acá la tenés a 10 minutos. A los dos nos gustan las actividades al aire libre así que lo disfrutamos muchísimo. 

      —En cuanto a su pasaje por Nacional, le tocó jugar nada más y nada menos que con Luis Suárez. ¿Cómo fue esa experiencia?

   —Fue increíble. Jamás lo hubiera imaginado. Se incorporó muy bien al grupo con toda su humildad. Es un tipazo, su familia es muy bien y pudimos compartimos algunas comidas familiares también. Tuve además el orgullo de cederle mi camiseta a uno de los mejores jugadores uruguayos de la historia, así que para mí fue un placer.

Emmanuel Gigliotti, su esposa Tamara y su pequeña hija.

   —Los hinchas lo adoran. ¿Cómo viven el cariño de la gente?

   —El otro día hablábamos con Tami de lo lindo que nos sentimos como familia de que la gente nos quiera. El cariño que nos dan es increíble, incluso de otros cuadros, y eso no pasa en todos los equipos y países. Yo creo que cuando uno se maneja con respeto, te hacés querer. La estamos pasando muy bien en Uruguay, estamos muy felices. 

   —Y haber ganado el campeonato fue el broche de oro…

   —Cuando yo llegué al club, la ilusión era salir campeón y qué mejor que poder cumplir los sueños que teníamos. Para mí fue hermoso. Y compartirlo con Luis fue un crecimiento tremendo para mí. Aunque jugué un poco menos en el último tiempo, creo que hice un año lindo. Y había una carga especial teniendo a Luis, no era un campeonato más, y por ese motivo va a quedar por mucho tiempo en la memoria de la gente. 

Emmanuel Gigliotti, su esposa Tamara y su pequeña hija.

   —En su caso Tamara, ¿tiene pensado emprender en Uruguay?

   —Mi papá en Argentina es dueño de Idi Make up, y mi idea es poder potenciar esa marca en Uruguay. Quiero tener algo propio, crear una cápsula de serum faciales para cuidar la piel previo al maquillaje. Cuando llegué acá, mi nena tenía 3 meses y me enfoqué en la maternidad, pero ahora quiero tener mi emprendimiento.

   —En cuanto a su vida personal, ¿Cómo conoció a su esposa?

   —La conocí por un amigo en común en 2016. Yo estaba en China, fui a Argentina por unas vacaciones y un amigo me invitó a una fiesta para presentármela. Pero al final no fui. Y recién al otro año nos pudimos conocer, así que estábamos predestinados a estar juntos. Lo primero que me gustó es que es hermosa, y con el tiempo me fue gustando su forma de ser. Ella tiene una personalidad fuerte y yo soy muy tranquilo, entonces terminamos ensamblando bien. A los 6 meses nos fuimos a vivir juntos, y al año ella se fue conmigo a México, porque yo no creo en las relaciones a distancia. Gracias a que ella se la jugó, hoy tenemos una hija hermosa. 

   —Y hasta se casaron en Las Vegas…

   —Sí, pero como no se sabe la validez que tiene, al tiempo le propuse casamiento de verdad y nos casamos en México. Pero ella sigue esperando poder hacer la fiesta, así que estamos empezando a planearla. Ella no me tiene mucha fe, pero la voy a sorprender (risas). Ella se lo re merece porque es de fierro. Quién te dice que no pueda ser en Uruguay…

   —El 2021 fue un año muy especial en su vida, nació su primera hija y falleció su papá…

   —Sí, son cosas que no podés entender y hasta el día de hoy me cuesta hablarlo pero imagino que el tiempo irá curando. Con mi viejo tenía una relación de amigos, fui muy afortunado de tenerlo, pero justo le tocó irse dos meses antes de la llegada de mi primera hija que, a su vez, era la primera nieta de él. Fue un golpe durísimo y mi hija llegó en el momento justo para no dejarme caer y para darme fuerza. 

   —¿Cuál fue el mayor aprendizaje que le dejó su papá?

   —Todos los valores que nos inculcó. El sacrificio, el ayudar, el querer crecer, el ser compañero. Nosotros somos tres hermanos y él consiguió algo increíble, que es que los tres tengamos el mismo grupo de amigos y en ese grupo estaba también mi viejo. Yo estaba en México y hablaba con mis amigos por teléfono, y estaban de repente comiendo con mi padre. Hoy se lo extraña mucho porque era una persona muy bondadosa, lo que precisabas, él enseguida estaba listo para ayudarte. Lo que más deseo es ser buena gente como él. Me gustaría pasarle su legado a mi hija. 

   —El nombre de su hija es Vida, ¿lo eligió por el momento familiar que estaban viviendo?

   —El nombre lo eligió Tamara y al principio me parecía muy exótico. Cuando pasó lo de papá, no teníamos ninguno elegido, y ahí ese cobró otra fuerza porque era el nombre adecuado para el momento. De hecho, me quedé con ganas de ponerle Vida Federica porque mi papá se llamaba Federico.

   —¿Cómo es Vida y cómo ha sido su primer año?

   —Ella nació en México y de a poco empieza a adaptarse a la vida de un futbolista. Tiene los ojos celestes como mi papá, y hasta muchas veces veo que tiene hasta la misma mirada de él. Es muy charlatana y muy despierta. Empezó a caminar a los 11 meses y cada día descubro algo nuevo. ¡No sé si quiero que crezca tan rápido! Después que pasó lo de mi viejo, entendí que hay que disfrutar cada momento porque la vida pasa volando. 

   —¿Qué es lo que más le ha enseñado su hija?

   —Me enseña a manejarme de otra manera en mi casa, a controlarme, a no enojarme. Porque al estar educando a una persona, no quiero que me vea peleando con Tamara. Me enseña que se puede estar feliz todo el tiempo, riéndose siempre. 

   —Tamara, ¿cómo es Emmanuel como papá?

   —Me encanta las cosas simples que comparte con la nena, dejándole lindas enseñanzas. A veces lo reto porque se sientan a jugar en el pasto y le digo que se van a llenar de hormigas, que los puede picar algo. Capaz yo estoy más pendiente de cuidarla demasiado, mientras que él es más libre y simple y me gusta que le transmita eso.

   —Además ya tiene la camiseta de Nacional…

   —La primera vez que Vida se sentó fue en el Parque Central, y la primera camiseta que tuvo por supuesto fue la de Nacional. ¡Hasta mueve los brazos con las canciones del club! Fue un montón de veces a verme con mi señora. Poder salir a la cancha con ella es lo que soñé toda mi vida. Haber salido campeón y ver a mi familia en el trabajo que me hace feliz, para mí es lo máximo. Mi familia siempre fue muy unida y eso lo quiero trasladar a la mía. 

   —Se podría decir entonces que hoy está en un muy lindo momento personal y laboral…

   —Sí, totalmente. Nos sentimos muy queridos y eso te hace estar más feliz. Nuestras familias vienen muy seguido a visitarnos, tenemos el cariño de los uruguayos, en el fútbol este año nos fue bien, tenemos amigos, mi hija está creciendo día a día, es como que se alinearon todos los planetas y estamos muy felices.

   —En su Instagram, además de fotos de fútbol y de su familia, se ven algunos posteos más reflexivos sobre la vida, algo no tan común en un futbolista…

   —A medida que uno va creciendo, va viendo las cosas de otra manera. Me gusta leer, he hecho meditaciones, me gustan los temas sociales, de hecho en Argentina soy padrino de un hogar de niños con diferentes discapacidades. Esas cosas te alimentan el alma. Me siento un poco por fuera del ambiente del fútbol, mis amigos son de otros ámbitos. Creo que uno está en un lugar donde puede aportar algo a la sociedad. Soy consciente que nuestra palabra llega más a la gente y si se puede mejorar la sociedad, ¿por qué no hacerlo? Ya sea escribir algo o ayudar a alguien. Yo tuve la suerte de que me educaran en una familia con valores y en donde me inculcaron la importancia de estudiar y aprender. Por eso siempre intento seguir aprendiendo y creciendo. Es triste decirlo, pero a veces nuestra palabra es más escuchada que la de un maestro, por eso siempre que tengo la oportunidad, trato de transmitir a los niños y jóvenes un mensaje positivo, que les aporte algo. Yo soy crítico con la sociedad y quiero desde mi lugar hacer algo para intentar mejorarla. 

   —¿Qué desea para el 2023?

   —Deportivamente quiero ganar el bicampeonato y ser un equipo competitivo a nivel internacional. Y después tener salud, que mi hija siga creciendo y que como familia estemos unidos. Teniendo eso, ya soy feliz. 

 

Texto: María Noel Álvarez. Fotos: Pablo Kreimbuhl. Estilismo, peinado y make up: Diego Rodríguez @diegodiglam

 

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