viernes 14 de agosto del 2026
EXCLUSIVO CARAS 03-08-2026 02:17

“Ser mamá de dos es un nuevo desafío”

“Tuque” García espera en familia a Justina.

Victoria Rapetti

Siempre le gustó contar historias. Primero fue desde la calle, con un micrófono en la mano; hoy le toca narrar la más íntima de todas. María Eugenia "Tuque" García espera a Justina, la segunda hija que tendrá junto a su esposo, Jonhatan Lacuesta. En esta producción posa junto a Alfonso, el niño que la convirtió en mamá, y abre las puertas de un presente atravesado por la ilusión, los desafíos y la felicidad de agrandar la familia.

   —Alfonso tiene dos años y medio. ¿Cómo está viviendo la llegada de su hermanita? ¿Y ustedes como familia?

   —Creo que él también va entendiendo la noticia a medida que avanza el embarazo. Tiene apenas dos años y siete meses, está en esa etapa caóticamente feliz de los berrinches. Tratamos de acompañarlo mucho, hacerlo sentir el hermano mayor y prepararlo con mucho amor para lo que se viene. A veces mi esposo me mira y me dice: “¿Cómo vamos a hacer con dos?”. Y siempre le respondo lo mismo: como lo hace todo el mundo, lo vamos a ir resolviendo. Alfonso llegó para convertirme en mamá. Yo nunca fui una niña que soñara con casarse o tener hijos; ese deseo apareció cuando conocí a Jonha. Siento que Justina viene a completar ese amor y la familia que empezamos a construir.

Tuque Garcia

   —¿Qué siente que cambió en usted al transitar este segundo embarazo?

   —Con Alfonso todo era nuevo, ahora ya tengo otra experiencis, lo vivo con otro ritmo, más aplomada. Estoy disfrutando muchísimo. Ya sé lo que es el embarazo, el nacimiento, la lactancia y esos primeros días tan intensos. Lo que todavía no sé es cómo será ser mamá de dos, y ese sí es un desafío nuevo. Siempre digo que la maternidad es un mundo caóticamente feliz. Es maravillosa, pero también tiene luces y sombras, y me gusta contarlo porque así es como realmente la vivo. Para transitarlo también es fundamental el equipo que formamos con Jonhatan. Cuando nació Alfonso se tomó un mes entero para estar conmigo. Dejó el trabajo de lado y estuvo presente en todo. Para mí fue clave porque el puerperio fue un momento de mucha sensibilidad. Hoy seguimos construyendo esa forma de criar juntos. Creo profundamente en una maternidad y una paternidad compartidas.

   —Su trabajo siempre estuvo muy cerca de la gente. Recorrió la calle, contó historias y conoció realidades muy duras. ¿La maternidad cambió la forma en que mira y cuenta esas historias?

   —Creo que sí. Siempre intenté tener una mirada sensible. Cuando hacés móviles y recorrés la calle, te chocás con la realidad más cruda: familias en situaciones de vulnerabilidad, mujeres criando solas a sus hijos, niños atravesando circunstancias muy difíciles. Como periodista tenés la responsabilidad de contar esas historias con respeto, empatía y humanidad.

Esa sensibilidad siempre estuvo en mí. Mi mamá dice que desde chica tenía una mirada muy atenta hacia los demás. Pero la maternidad lo cambió todo.

Hoy cualquier historia que involucre a un niño me atraviesa de una manera completamente distinta. Cuando sos madre, cualquier niño te duele. Es inevitable. La maternidad me dio un baño de realidad y de empatía.

   —El periodismo siempre estuvo en su vida, pero estar frente a cámaras apareció casi por casualidad. ¿Cómo fue ese camino?

   —A mí siempre me gustó contar historias. Cuando estudié Comunicación pensaba que mi lugar iba a estar detrás de cámara, en la producción. Pero cuando empecé en VTV Noticias me pusieron frente a cámara. Con el tiempo, me enamoré de contar historias, de la dinámica del vivo y de todo lo que implica este trabajo. Siempre digo que soy una apasionada de lo que hago. Estuve diez años haciendo móviles, primero en VTV y después en Telemundo, hasta que llegó la oportunidad de conducir Punto de Encuentro. Sentía que estaba preparada para dar ese paso y también tenía muchas ganas de asumir nuevos desafíos y seguir aprendiendo. Hoy, además, disfruto muchísimo del equipo que armamos con Patricia Madrid y Bernardo Wolloch. Somos muy distintos, pero al mismo tiempo compartimos muchas cosas, y eso hace que trabajemos muy bien juntos. También con el equipo de producción se generó un grupo humano que hace que todos los días den ganas de ir a trabajar.

   —Más allá de la trayectoria, hay algo que hace que el público conecte mucho con usted. ¿Por qué cree que logró ese vínculo tan cercano?

   —Creo que tiene que ver con ser genuina. Siempre fui una abanderada de eso, tanto en mis redes como en la televisión. Me gusta escuchar, mirar al otro y conectar con las personas. Siempre fui así, desde chica. No intento mostrar algo que no soy. Si algo me hace reír, me río; si algo me emociona o me duele, también lo digo. La televisión es un mundo muy competitivo, pero aprendí que no sirve compararse con nadie. Yo sigo siendo la misma gurisa que iba a la escuela pública en San Carlos. Esa es mi columna vertebral. Nada puede confundirme ni marearme. La gente después elegirá o no acompañarme.

   —Las redes sociales hoy son una herramienta de comunicación, pero también una fuente de trabajo. ¿Cómo las vive y cuáles son sus límites a la hora de compartir contenido?

   —Yo no recibo mucho hate. En las redes me muestro como soy. Si estoy cocinando y se me quema la comida, lo muestro, me río y sigo adelante. Soy bastante espontánea y genuina. Me gusta seguir creciendo en redes pero necesito que las marcas con las que trabajo estén alineadas con quien soy. A veces decir que no también es una forma de cuidar el camino que uno construye. Prefiero ser coherente antes que aceptar cualquier propuesta.

Tuque Garcia

   —¿Cómo define los límites de lo que comparte sobre su familia en redes sociales?

   —Todo lo que tiene que ver con la salud de mi familia prefiero preservarlo. Con Jonhatan hablamos mucho sobre esos límites. Él viene del mundo financiero y hay aspectos de su vida que prefiere mantener en la intimidad. Cuando nos casamos me pidió que no hubiera marcas ni acuerdos comerciales. Me dijo: "Hagamos el casamiento que nosotros podamos pagar". Y así fue. Lo hicimos con muchísimo esfuerzo, pero era importante que ese día fuera nuestro y no una plataforma comercial. No todo tiene que convertirse en contenido.

   —La maternidad también despertó su lado emprendedor. ¿Cómo nació Akú?

   —Nació cuando estaba embarazada de Alfonso. Buscaba determinados productos para niños y no encontraba ni los diseños ni la calidad que quería, así que pensé en importarlos. Lo hablé con Noe Etcheverry, que además de ser una de mis mejores amigas es una gran emprendedora. Justo ella estaba empezando con su proyecto Olivita y, lejos de competir, empezamos a compartir ideas, contactos y experiencias, y nos potenciamos mucho.

Tuque Garcia

   —¿Qué le gustaría que Alfonso y Justina aprendieran de usted?

   —Me gustaría que mis hijos aprendan a elegir la vida con alegría. Es algo que intento transmitirle todos los días a Alfonso. Siempre le digo que equivocarse también es una oportunidad para aprender y ser mejor. Me gustaría que me vieran como una mamá que siempre está disponible para escuchar. Yo tuve eso con mis padres y fue un regalo enorme. También quiero enseñarles el valor del esfuerzo. Yo vengo del interior del país y todo lo que conseguí fue golpeando puertas. Ojalá entiendan que los sueños se alcanzan con trabajo, perseverancia y alegría. Y también deseo que construyan entre ellos un vínculo tan fuerte como el que yo tengo con mis hermanos. Me encantaría que fueran compañeros para toda la vida.

 

Fotos: Mayu Capote. Texto: Victoria Rapetti.

Tuque Garcia

 

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