martes 16 de abril del 2024
EXCLUSIVO CARAS 05-09-2021 14:44

“Papá nos enseñó la importancia del amor” Mica Sonsol recuerda a su padre

La hija de Alberto Sonsol habló con CARAS. Recordamos la entrevista exclusiva.

Corría el año 2016 y en vísperas de las fiestas, CA- RAS se convirtió en el primer medio en entrar a la casa de Alberto Sonsol. El periodista deportivo posaba por primera vez junto a su esposa, Paty Datz (56), y sus hijos, Diego (32), Alejandro (28) y Micaela (22). En ese entonces, Alberto habló de sus deseos para el nuevo año: “primero salud, todo lo demás fluye. Seguir cada vez más sólido en lo laboral, llegarle a la gente. Me siento respetado en mi rubro”. El tiempo pasó y le dio la razón. El jueves 25 de marzo todo el país quedó conmocionado al recibir la triste noticia de su muerte. El periodista llevaba 9 días internado en el Hospital Británico por causa de Covid-19, y no dio tiempo a imaginar el peor de los desenlaces.

El 12 de marzo, él mismo fue quien avisó a sus seguidores que había dado positivo: “Y me tocó a mí. Ayer de noche hice fiebre, y hoy me enteré que soy positivo de Covid-19. Me asusté mucho cuando me enteré, pero ahora ya estoy más tranquilo, pronto para encarar la recuperación. Al fin y al cabo, ¡la gente quiere vivir!”, dice su antepenúltimo tuit. Si algo caracterizó a este periodista y relator que le puso la voz y rostro a los deportes durante cuatro décadas, fue su humor, su empuje y el amor por su familia. “Somos tradicionales y unidos”, decía años atrás a CARAS. Sin dudas, así son. Con Patricia es- tuvieron juntos 35 años, y quienes los conocen, saben que fueron un equipo ganador en todas las etapas de la vida. “Nos conocimos en la playa, en Punta del Este. Empecé a charlar con ella y cuando vi que la conversación venía bien encaminada, tuve que decirle que me tenía que ir a trabajar a Montevideo. Para mí ahí la conquisté, porque venía todo muy bien, ella estaba confiada, y en el mejor momento me fui. ¡Eso a las mujeres las mata!”, contaba entre risas.

Fotos: Pablo Kreimbuhl

Tal como él hubiese querido, la familia se mantuvo muy unida desde su partida. “Estamos vi- viendo todos juntos. Cuando papá empezó a empeorar, decidimos con mamá que mis hermanos se vinieran con nosotros, para apoyarnos entre todos”, comentó Micaela en exclusiva a CARAS.

Son muchos los homenajes que recibió Alberto por parte de co- legas, incluso sus hijos varones y hasta su esposa hablaron en los medios. Quien siempre se man- tuvo por fuera fue Micaela, la menor, la única que no se dedicó al periodismo. Mica es economista, vive aún en casa de sus padres y era la gran confidente de su papá.

—¿Cómo era la relación con su padre?

—Me cuesta hablar en pasado, lo tengo muy vivo aún. A lo lar- go de mi vida el vínculo fue cambiando y madurando. Siempre fue un padre presente. En los últimos tiempos, habíamos logrado un vínculo increíble, ambos nos manifestábamos nuestras inquietudes, opinábamos de lo que nos pasaba en la vida. Era un referente para mí. Fue un luchador y fiel a sí mismo. Ese fue uno de sus principales valores y la clave de su éxito. Cuando pienso que ya no va a estar, no puedo creerlo. Era tan gracioso, tenía un gran sentido del humor. Yo me quedo con los momentos compartidos con nosotros, sus amigos y familia. Era tan buen amigo y “amigo de sus amigos”.

—¿Cómo ha sido este mes sin él?

—Tal vez la gente no sabe pero papá era protagonista en casa. Todavía no caigo, cuando mis hermanos se vayan voy a sentir un vacío tremendo. Yo soy economista, no trabajo en medios, pero mis hermanos sí, y tenían con él una relación que también tocaba el trabajo, pero conmigo no. Yo no consumo deportes, soy la nena y la más chica, teníamos otro vínculo. Mi conexión con él venía por otro lado. Teníamos mucho diálogo.

—¿Cómo se sigue ahora?

—No sé cómo se sigue, tengo momentos en los que estoy anestesiada, y otros, tengo un dolor desgarrador. Será un proceso largo. Somos una familia muy unida, entre nosotros siempre predominó el diálogo y compartimostodo lo que nos pasa. Mi padre fue exitoso también a nivel familiar, era un referente no solo para nosotros sino también para sus sobrinos. Era un gran pilar para la familia Sonsol y Datz. Tenía una personalidad avasallante, tal cual se veía en la tele.

—¿Cómo eligen recordarlo?

—Se lo recuerda en todo momento. Es imposible no pensar en él, más allá de la locura mediática de los primeros días. Eso fue un mimo a su alma, sin dudas hizo todo bien. Nunca me imaginé lo que generaba en la gente, no sé si él llegó a notarlo. Lo recordamos en todo. Está presente en la casa, escuchamos la música que le gustaba, las canciones en hebreo y dos o tres temas, entre ellos, “Calma” y “Despacito”. ¡Le encantaba cantar por más que le pedíamos que no cante! Él era particular. En la tele lo veíamos gritar, pero quienes lo trataban, saben que era un osito de peluche. Siento mucha gratitud de que se le reconozca, y en especial a aquella gente que trabajó con él detrás de las cámaras y que también nos escribió contándonos cosas maravillosas sobre su persona

—¿Cómo era como hijo y como esposo?

—En todos sus vínculos fue incondicional. Con mamá estuvieron 35 años juntos, 33 casados, siempre predominó el amor. Él moría de amor por mamá. A todo el mundo le decía el pilar que era ella en su vida. Supongo que no siempre tuvieron una vida fácil, pero siempre fueron incondicionales y compañeros. Mamá lo recuerda con mucho amor. Como hermano y como hijo también fue siempre incondicional y un gran consejero. Mis abuelos lo admiraban muchísimo, estaban muy orgullsos. Mi abuelo amaba que lo reconocieran como “el papá de Sonsol”.

—¿Qué enseñanzas y valores les dejó?

—Tengo uno de los últimos mensajes que me mandó ya estando internado, y dice algo así como “a mí no me importa lo que hagas o con quien estés, a mí lo único que me importa es que seas feliz”. Ese mensaje lo atesoré, tiene un gran valor. Nos enseñó a no achicarnos. Él confiaba en sí mismo, iba para adelante. Era leal a sí mismo. Nos enseñó que hay que ser honesto y fiel a uno mismo, y la importancia del amor.

—¿Llegó a tener conciencia de lo que ocurría como para darles una despedida?

—No, él entró a CTI un sábado, y hasta ese día hablamos, después ya no.

—¿Qué mensaje cree que podría haberles dejado?

—Que seamos felices. Que nos amó mucho y que no suframos por su partida.

Fotos: Pablo Kreimbuhl. Texto: Victoria Rapetti.

Agradecimiento: Álbum personal de la familia Sonsol.